21 ago 2012

Kuzguners Capítulo 10


Caer está permitido. Levantarse es obligatorio.
Proverbio ruso.

CAPÍTULO 10 – PRUEBA FINAL

-         ¡Estoy harta de vuestras malditas pruebas! Sólo quiero saber dónde está Crow.
-         Así que es eso… está bien, te lo diré.
-         ¿En serio?
-         Claro. – Morrigu movió su mano derecha e hizo aparecer la cabeza de Crow. - ¿Contenta?
-         No… no puede ser… él… ¡no puede estar muerto!

Me fallaron las piernas, caí de rodillas. Crow… era imposible, pero su cabeza… Estaba confusa. Confusa y enfadada.

-         Si te sirve de consuelo, luchó como el mejor de los guerreros. Fue un placer decapitarle.

Levanté cabeza y observé con odio a la que había matado a mi mentor. Puse mi mano en mi cintura para alcanzar uno de mis katares y me abalancé sobre ella. Lo esquivó con facilidad. Intenté atacarla varias veces más, pero ella me evadía sin esfuerzo. No podía más, las fuerzas me fallaban. Caí al suelo. Era imposible, no podía vencerla.

-         Necesitarás algo más que eso para derrotarme. ¿Por qué no muestras tu habilidad, Kuzguner? ¿Acaso no puedes? Eres patética.
-         Cállate…
-         Hay que ver, con lo fuerte que era tu maestro no sé cómo puedes ser tan débil…
-         ¡Que te calles!
-         ¿Qué demonios…?

El colgante empezó a brillar con un verde más intenso que las otras veces hasta que el ojo del cuervo estalló. Se formó un extraño círculo brillante en el suelo y empezaron a salir rayos de él. Noté cómo algo se movía dentro de mí. El Kuzgún empezó a salir cubriéndome las manos y los pies formando unas garras negras metálicas, de mi espalda salieron unas alas robóticas y una cola de placas de hierro. Noté cómo una pequeña porción de Kuzgún salía de mi cuello hacia los ojos.

Me abalancé sobre Morrigu. No recuerdo lo que pasó, cuando recuperé la consciencia ella estaba ensangrentada y por primera vez me miró con una sonrisa llena de complicidad. Escuché unas palmadas a mi espalda. Me giré.

-         Prueba superada – dijo Crow.
-         Pero… ¿tú no estabas…?

Dirigí la mirada hacia la cabeza que estaba en el suelo. Esta empezó a arder y de las llamas surgió Loki.

-         Niña… no deberías creerte todo lo que ves.
-         Pero… pero… - no podía creerlo – entonces… todo esto sólo era…
-         Una prueba, – interrumpió Morrigu – como bien te hemos dicho desde el principio. Y la has superado.

Miré a Crow incrédula. Él se limitó a asentir con la cabeza y me hizo una seña para que le siguiera. Cogimos los cuadros y los llevamos al pabellón Kisa, donde se convirtieron en unos compañeros bastante importantes en muchas misiones. 

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Siento haber tardado tanto, este capítulo no sabía por donde cogerlo. Recordad que en la página de resúmenes tenéis un pequeño resumen de cada capítulo por si no queréis leerlo de nuevo.

Esto se acaba, sólo queda un capítulo.

Nos leemos.

13 ago 2012

La cazadora cazada - Capítulo 2

A los 20 años, competía por el puesto de asesino más efectivo con Jacob, un arrogante que se creía mejor que cualquiera. No le soportaba, ni él a mí. Consciente de ello, Jones decidió que lo mejor era que trabajáramos juntos. 
Nuestra primera víctima conjunta fue una revolucionaria que movía las protestas de los sectores obreros. Era la propietaria de dos apartamentos en el Sector Industrial, ella vivía en uno de ellos y el otro lo alquilaba.
Decidimos hacernos pasar por una pareja interesada en él y nos citamos con ella en ese mismo lugar. Tras mostrarnos el piso, preguntó:
- Bueno, ¿a qué os dedicáis?
- Yo soy músico y ella es camarera - respondió Jacob - ¿Verdad, amor? - añadió, plantándome un beso en los labios y aprovechando para tocarme el culo.
- Sí, claro - sonreí mientras le retiraba la mano.
- Hacéis una gran pareja - comentó la víctima. - ¿Cómo os conocisteis?
- Él actuó en el pub donde trabajo - contesté - Fue amor a primera vista.
- Sí, así es. ¿Cómo no enamorarse de esos ojos azules? - replicó él.
- Precioso. Si queréis podéis mudaros hoy mismo y mañana firmamos el contrato.
Cuando la mujer salió, acorralé a Jacob contra la pared.
- Ni se te ocurra volver a ponerme las manos encima - le susurré en tono amenazador.
- Hey, preciosa, relájate, que solo interpretaba un papel. - replicó sonriendo.
- No me importa. Como te vuelvas a acercar a mí más de lo necesario vas a saber quién soy yo.
Tenía que demostrar que era mejor que ese chulo: debía ser yo quien la matara. Por eso, después de una semana viviendo en el apartamento, aproveché una salida de Jacob para ir a buscar a nuestra casera. Conseguí que me acompañara a casa con la excusa de una gotera en el baño. Cuando fue a verla, la empujé y la hice entrar en la ducha. Entonces saqué una daga del cinturón, la sujeté por el cuello contra la mampara y, mirándola a los ojos, le rajé el estómago lentamente para, al final, clavársela en el corazón.
Cuando mi compañero volvió, yo estaba sentada en el sofá. Le saludé con una sonrisa:
- Hola, cielo. - dije con ironía.- Creo que ya podemos dejar de fingir.
-¿ De qué hablas? Tengo un plan para quitarla de en medio.
-¡Oh! De acuerdo, pero creo que puede esperar. - Solté una carcajada al ver su expresión perpleja.
Me acerqué a él y, echándole los brazos al cuello, comencé a besarle la mandíbula, ascendiendo hasta morderle el lóbulo de la oreja.
- ¿ O me vas a decir que no te resulto atractiva?
Antes de que contestara, le besé en los labios y me quité la bata que llevaba, mostrando mi ropa interior de encaje.
- Amanda,¿ tú estás bien? - Inquirió, pasando sus ojos grises por todo mi cuerpo.
- Mejor que nunca. Ven conmigo. - Dije. Agarrándole de la mano, le guié hasta el baño. Me apoyé en la parte externa de la mampara y lo atraje hacia mí. Él me besó, había entrado en el juego. Cuando sus manos comenzaron a acariciarme la cintura, abrí la ducha y, al ver el cadáver, sus ojos se abrieron por la sorpresa y se alejó de mí.
- ¿Qué? ¿Sorprendido? - reí- ¿Esperabas hacerlo tú?
- ¿Todo esto era un juego? ¿ Me estabas tomando el pelo?
Sus ojos refulgían de rabia, pero a mí no me asustaba.
- Si tenemos que trabajar juntos será mejor que veas mis métodos y lo que soy capaz de hacer, ¿ no?
Tras decir esto, salí del baño, dándole una palmada en la espalda, me vestí y me fui.

29 jul 2012

La cazadora cazada - Capítulo 1

Mi madre, Amy, era una de las jefas de la Guardia del Sistema en el Sector 2 de la ciudad, el más cercano a la Casa Gris. Esta es la residencia oficial y el centro de operaciones de la Comisión de Gobierno que encabezaba el Sistema, la forma de gobierno instaurada en la ciudad tras la llegada al poder de un grupo de científicos. Pero esto fue antes de que yo naciera.
Mi padre, Robert, fue uno de los médicos que luchaban por el avance científico al servicio del Sistema, que justificaba la experimentación con humanos, en su mayoría, rebeldes.
Recuerdo como si fuera ayer el día en que llegué a casa tras mi entrenamiento para entrar en la Guardia y me encontré todas las luces de la casa apagadas. Era muy extraño que mis padres aún no hubieran llegado. Cuando encendí la luz de la sala de estar, todo estaba revuelto. Saqué la navaja que guardaba en mi mochila y, sigilosamente, avancé por la casa en dirección a la cocina, que presentaba el mismo aspecto de siempre, al igual que el baño y mi dormitorio. Al alcanzar el cuarto de mis padres, los encontré tendidos sobre la cama. Al acercarme, pude ver que estaban muertos y, sobre la frente de ambos, aparecía un símbolo, el de los rebeldes. La ira me invadió y en ese momento decidí vengarles. Tenía 17 años.
Llamé a los compañeros de mi madre, que tras analizar los cadáveres, dictaminaron la muerte por envenenamiento. 
David Jones, el jefe de la Guardia del Sistema, se ocupó de mí a partir de entonces y, al cumplir los 18 años, ingresé como miembro activo de la Guardia.
Pronto, por mi tesón y mi frialdad en los casos de problemas callejeros, entré en la Unidad de Asalto, que se ocupa de los rebeldes.
Mi primera misión fue el asesinato de un periodista que llevaba la publicación oficial de la rebelión. No recuerdo su nombre, pero sí que era un mujeriego que frecuentaba un tugurio en el Sector más sucio de la ciudad. La noche en que lo maté, me senté a su lado en ese lugar y lo seduje, lo que no me fue difícil con una simple minifalda y una camiseta escotada. Logré que me llevara a su casa y allí, tras tumbarlo sobre la cama, a horcajadas sobre él, lo degollé. No me tembló el pulso en ningún momento, como no lo hizo en sucesivas ocasiones.

25 jul 2012

Noche junto a ella (relato corto)

Paseamos a la luz de la luna agarrados de la mano. Su piel es suave cual terciopelo. Hablamos de nuestros respectivos trabajos para matar el tiempo. Nos dirigimos al hotel; tengo ganas de ducharme. Al llegar subimos apresuradamente las escaleras, nuestra habitación se encuentra en el primer piso. Entramos, y mientras yo me dirijo al aseo ella se va desvistiendo.
Abro el grifo del agua fría y siento como esta recorre cada parte de mi cuerpo. Me reconforta y alivia. Una vez aseado entro en la habitación. Ella está tumbada en la cama, dormida, o por lo menos eso es lo que parece. Me acerco a ella y la miro, es hermosa. El camisón de suave seda rosa que le compré en nuestra luna de miel se le pega al cuerpo, le realza la figura. Toco su cara, y sin poder evitarlo la beso; se despierta. Me mira con una sonrisa en los labios; yo también sonrió. Me tumbo a su lado en la cama y la abrazo. La abrazo como si esta fuera la última noche que puedo compartir con ella. Nos apartamos y ella me mira, yo la miro a ella y la pasión estalla.
Mis manos recorren todo su cuerpo lentamente, disfrutando  de cada roce de mi cuerpo con el suyo; ella a su vez responde a mis caricias. Me tumbo encima de ella y comienza la diversión. Sus manos recorren juguetona mi cintura bajando en busca de mi sexo. Yo respondo con un suave jadeo que va subiendo de intensidad a medida que ella juega  con él. Yo mientras la beso con pasión, con dulzura y a la vez con unas grandes ansias de penetrarla. No puedo esperarme. La hago chillar como nunca lo ha hecho. Sus uñas se hunden en mi espalda a medida que su placer aumenta, yo también me siento imbuido de placer y no puedo evitarlo, los dos nos dejamos llevar a la vez. Soy el hombre más feliz del mundo, por tenerla, por poseerla.
Me despierto a la mañana siguiente sintiéndome el hombre más afortunado del mundo. Me doy la vuelta y compruebo que ella no está a mi lado. La busco por la habitación sin suerte, hasta que oigo correr el agua de la ducha. Entro con ella. Me vuelve a sonreír de la misma forma que anoche. No me contengo y ella tampoco; revivimos los sentimientos de la noche anterior.

Hola chicos, he vuelto después de mucho tiempo con una relato un tanto subido de tono. Espero que os guste y os vaya abriendo la boca para cuando suba mi mayor proyecto.

21 jul 2012

La cazadora cazada - Prólogo

Mientras ajustan las correas que sujetan mis muñecas y tobillos a la fría camilla, rememoro todo lo que me ha hecho llegar hasta aquí. No me arrepiento de nada. La mí tan solo es una forma de vida, arrebatando otras, sí, pero me ha permitido seguir adelante. Por eso, mientras el verdugo me acerca la jeringuilla con la sustancia que va a poner fin a mi existencia, alzo la cabeza y miro desafiante y a los ojos a todos y cada uno de los espectadores de mi final. Aquí están el juez, mi defensa, la acusación, varios familiares de mis víctimas y gente que simplemente ha acudido a disfrutar del espectáculo. La única persona que falta, es la única a la que me gustaría ver por última vez.
Me llamo Amanda y esta es mi historia.


19 jul 2012

Caperucita Roja. Otra historia.



Caperucita Roja – Otra historia


Creo que todos conocéis la historia de Caperucita Roja, pero sólo conocéis su versión de la historia, por lo que yo voy a contaros la mía para que veáis lo que pasó de verdad.


Para empezar, quien planeó todo fue ella. Un día paseando por el bosque me dijo que estaba harta de llevarle comida a su abuelita y que quería pasar más tiempo conmigo, dijo que sería genial que la abuelita muriese.


Yo al principio no le hacía demasiado caso ya que todos hemos deseado la muerte de alguien en algún momento, pero la cosa fue a más.


"Tienes que matarla." Esas fueron sus palabras, cuando me lo dijo no estaba seguro de querer hacerlo, pero insistió tanto… sabía que me gustaba y se aprovechaba de mí.


El plan era sencillo, yo iba por el camino corto y ella por el largo. Así me daría tiempo de comerme a su abuelita y salir por patas.


Pero no salió bien. Caperucita llegó antes de lo previsto y se puso juguetona, incluso pidió que me vistiera con la ropa de la abuelita. Y cuando la cosa se puso interesante ella se puso a gritar, sabía que había un leñador cerca. Me la había jugado. Recuerdo perfectamente esa sonrisa al dejar de gritar y esa mirada llena de alegría al ver cómo el leñador me abría en canal.


Tras esa experiencia me tuvieron que operar, tengo suerte de estar vivo.


Después de escuchar esto, ¿estáis seguros de que juzgasteis bien la primera vez?




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Bueno, ya era hora de subir algo de una vez, no? En fin, esta historia la hice en unos diez minutos, así que no os la toméis demasiado en serio.

18 jul 2012

El Diario del Diablo- Prólogo

Prólogo

En la fría Siberia de 1383 vivía un rey junto a sus tres hijo.
El rey Coshcosh era un hombre muy pacifico, con una gran paciencia debido a los años de reinado, una paciencia que estaba a punto de agotarse, ya que en el castillo en el que residía había una constante guerra entre sus hijos, todos querían su poder, el de gobernar el único castillo a 80km a la redonda. El castillo estaba oculto en los bosques donde lo único que había era un eterno silencio, interrumpido en ocasiones por el canto de los pajarillos y el tenebroso aullido de los lobos.
El hermano mayor Gregorovich era arrogante y egoísta, su especialidad las tormentas eléctricas.
Las únicas diferencias entre los hermanos eran sus increíbles poderes, a la par asombrosos y terroríficos
El mediano Stanislav era un hombre humilde y amable, su poder el agua, y el tercero era el más extraño de todos, su nombre Nikolai. Era un buen chico, pero sus poderes lo obligaban a hacer cosas malignas: prendía fuego a objetos, torturaba animales e incluso a personas. Su propio poder podía con él, lo poseía y según sus hermanos se asemejaba a un demonio, un lunático, algo no apropiado para un príncipe, pero él sufría por no poder controlarlo y vivía con miedo ya que no sabía que sería lo siguiente que iba a hacer. Se sentía como si alguien le robara su cuerpo he hiciera lo que se le antojase con él y para colmo su hermano Gregorovich se burlaba de él. Lo que Nikolai no sabía era que su hermano mayor lo respetaba ya que temía ser el siguiente en sufrir las consecuencias de su fatal ira.




Bueno, hola a todos, soy Sandrita la nueva escritora del blog y espero que os guste este prólogo de una de mis historias principales.