17 sept. 2012

La cazadora cazada - Capítulo 5

Media hora antes de salir, el jefe nos llamó a Jacob y a mí a su despacho. No pude evitar asustarme, creí que nos iba a despedir o echar la charla sobre el decoro, la actitud en el trabajo y todo eso. Cuando llegué, Jacob estaba sentado enfrente de Jones; yo ocupé la silla contigua con un aplomo que no sentía.
- Bien. Ya estáis aquí los dos. - nos miró a ambos con sus ojos saltones y una expresión insondable - Jacob y Amanda, sois los dos mejores asesinos de la Guardia del Sistema con los que contamos en el momento. - nos miramos sin entender nada, pero Jones continuó - A pesar de vuestra juventud, habéis demostrado tener una sangre fría y una capacidad para matar admirable. Por eso he decidido encargaros a vosotros el objetivo más peligroso que hemos tenido.
Calibró nuestras reacciones, aunque nuestros rostros no dejaban traslucir ninguna emoción.
- Marcus Sutter - continuó - "el Vengador". Se ha confesado como el asesino de la mayoría de nuestros compañeros que han aparecido bajo el signo de la rebelión.
Noté que el corazón se me aceleraba y mis puños se cerraban con fuerza en torno a los brazos de la silla: el asesino de mis padres. Jones, que se percató, advirtió:
- No quiero que os enfrentéis a él solos. Aunque contéis con el apoyo del otro, no os confiéis y mantened todos vuestros sentidos alerta. Sutter es muy listo y no le temblará el pulso ni se dejará llevar por sus sentimientos. Así que, Amanda, no me hagas dudar de tu profesionalidad y no te dejes arrastrar por la sed de venganza. Sed prudentes. Aquí tenéis todos los detalles. - terminó, tendiéndonos dos carpetas.
Jacob se fue nada más salimos del despacho sin decir nada. Yo fui a mi mesa, meditando sobre la posibilidad de cumplir la venganza que había prometido unos años atrás. Tenía claro que debía morir en mis manos, pero, posiblemente, Jones tendría razón y sería peligroso.
Estaba ojeando el contenido de la carpeta, cuando oí que alguien se acercaba. Levanté la cabeza y me encontré con la mirada de Julia. Me recosté en la silla y la miré a los ojos fríamente.
- ¿Qué quieres? - espeté.
- Que no te acerques más a él, puta.
- Eso tendrá que decidirlo él, ¿no? Me acercaré a él todo lo que quiera. ¿O no pensarías que Jacob estaba enamorado de tí? ¿Qué te crees? ¿Que esto es un cuento de hadas? Porque tú pierdas el culo por él no te va a corresponder, no me seas inocente.- reí.
Las lágrimas inundaron sus ojos. Apoyó las manos en la mesa y se acercó a mí, mirándome con rabia.
- Pues como no te alejes, te jodo la vida: le cuento todo lo que he visto a los de arriba - amenazó.
Antes de que se diera cuenta, me puse de pie y apunté con la punta de las tijeras a su cuello. Ella abrió los ojos al máximo, asustada. Miró a su alrededor en busca de ayuda, pero estábamos solas.
- ¿Ahora sí tienes miedo, zorra asquerosa? - susurré - Si se te ocurre cumplir esa amenaza o volver a amenazarme te juro que te busco hasta en lo más profundo del infierno, te arranco todos y cada uno de esos pelos, sigo quitándote la piel a tiras y te mato a hostias, ¿está claro? - tiré de su coleta hasta que quedó mirándome a los ojos - Responde, puta.
Asintió, llorando y la solté. Salió corriendo de la sala y yo recogí mis cosas y me fui a casa.
Seguí examinando la información de Sutter en la mesa del salón y continué con mis reflexiones. Si le pillaba por sorpresa podría tener una oportunidad. Julia me había calentado la cabeza y eso, unido a la sed de venganza, me hizo tomar una decisión.

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